UNA VIDA EN CUARENTENA: CAPÍTULO 1
“LAGRIMAS DE COCODRILO”
¡¡¡Buenas tardes a todos!!! Hoy les traigo la entrada N°8 de
este blog y tiene mucho que ver con la situación que esta atravesando el mundo
hoy en día. Todos, (me incluyo) en este periodo de aislamiento hemos
experimentado lo mismo que sienten los animales silvestres que han sido
condenados a vivir en jaulas: ansiedad, estrés, problemas físicos entre otros y
esto ha despertado en nosotros un instinto libertario de poder salir, visitar lugares,
juntarnos con amigos y familia; en fin, volver a tener la vida que este virus desconocido nos quitó.
En el caso de los animales, nosotros somos el VIRUS.
A lo largo de estos capítulos vamos a hablar de lo que es el
vivir en cautiverio, de lo que es ser alejado de tu habitad natural y de tu
familia.
En el capitulo de hoy vamos a hablar de Burt, él es un reptil de aproximadamente 8 metros de longitud con un peso de 1 tonelada, es una especie originaria de Australia conocida como cocodrilo de agua salada. Burt trabaja normalmente 16hs diarias y fue capturado de su habitad natural cuando era apenas un niño, fue raptado y puesto en cautiverio con la excusa de que así su especie pudiese reproducirse ya que es una de las especies de reptil que por millones de años no ha podido evolucionar, es decir que es una especie de mucha importancia. Hoy en día Burt tiene 80 años,podemos decir que su vida fue una CUARENTENA ETERNA.
¿Dónde trabaja Burt? Burt trabaja en la “jaula de la muerte”, la explicación del nombre es muy simple: se trata de un cilindro de plástico en donde los turistas ingresan para sumergirse en una gran pileta donde nadan con él. Esta idea se les ocurrió a los dueños del parque acuático “Crocosaurus Cove”,en Darwin Australia.
Los visitantes se sumergen en la jaula y pueden disfrutar-
en incluso sacarse una selfie- de un encuentro cara a cara con la especie de
cocodrilo mas grande del mundo. Burt ,va, en realidad su dueño, gana 125 dólares
por cada encuentro de 15 minutos de diversión y adrenalina.
Y como dicen algunos… YA ESTÁ ACOSTUMBRADO, no, no lo está. Como un animal de 1 tonelada y 8 metro de longitud puede estar acostumbrado a vivir en una piscina que por cierto es de agua dulce cuando dijimos que es un reptil de agua salada, donde dejan de alimentarlo desde que el parque cierra hasta el otro día para que cuando comience el show pueda estar nervioso y enojado para asustarnos a nosotros y llevarnos a casa un gran recuerdo, donde tiene que estar 16hs diarias todo el año en constante contacto con el ser humano, donde le muestran la comida por dentro de la jaula para que el se golpee contra ella para provocar gritos y desesperación. ¿Cómo puede estar acostumbrado?
Cuando el animal, así como Burt (80 años) u otros llegan a cierta
edad donde ya sus habilidades actorales están agotadas y sus vidas muy deterioradas
son enviados a criaderos donde luego son transformados en carteras, zapatos,
billeteras y los souvenirs del parque entre otras cosas.
Las imágenes son muy desagradables, así como vemos en la imagen, 2 hombres tumban al reptil (3 metros y 600 kilos) en una camilla metálica, empiezan con dos descargas eléctricas para aturdirlo. Uno sujeta por detrás la cola. El otro con cinta aislante fija la boca para que no muerda y empieza a cortar la parte superior del cuello dejando un pequeño agujero. Lo hace para inmediatamente introducir una varilla de metal que le rompe la espina dorsal. Es una práctica llamada “pithing” que se hace para destruir el tejido nervioso. La sangre de la cabeza gotea dentro de un bidón. El cocodrilo se retuerce. Sigue vivo. Y lo seguirá mientras lo llevan a otra cámara y lo desollan. Deja de respirar cuando, ya despojado de su piel, le cortan la cabeza. Todo el proceso dura más de una hora.
Es verdaderamente muy triste la vida que algunos de estos
animalitos llevan. Una vida totalmente traumática, desde que son cautivados
hasta su muerte. Como siempre decimos estas cosas no existirían de no ser por
nosotros que estamos dispuestos a pagar estas atrocidades.
Sí en algún momento, consideras visitar algún zoológico o lugar que tenga animales en cautiverio, te recuerdo que estás financiando la separación de familias, el maltrato, la explotación y el tráfico de especies. Verlos en su hábitat natural, a la lejanía es lo máximo que deberíamos tener permitido. Dejarlos vivir sin interferir más que para ayudarlos, ese es nuestro deber.
Parece que cada vez somos menos humanos y más virus.






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